Educación como Estrategia

¿Por qué Telefónica se enfoca en la Educación
en América Latina?

La deserción escolar es uno de los obstáculos más grandes para el desarrollo económico de América Latina, en tanto agudiza la brecha de desigualdad social. Se calcula que sólo en el área de América Latina y el Caribe trabajan 5,1 millones de niños/as, perdiendo oportunidades de desarrollo. En este contexto, la intervención de Proniño se ordena en torno a una lógica en la que la afirmación central sería que "la escolarización es un instrumento eficaz para la erradicación progresiva del trabajo infantil".

En principio, hay que generarle al niño/a las condiciones personales básicas para que pueda afrontar con éxito un proceso educativo, desde dotarle de materiales básicos hasta asegurar que su salud y alimentación le permiten asimilar el proceso de aprendizaje.

La relación niño-familia-escuela:

En el proceso educativo también interviene la familia, que debe comprometerse y hacer viable y sostenible la escolarización. Al hacerlo, la propia familia comienza a transformarse: reconoce los derechos del niño, reflexiona sobre su relación afectiva y el buen trato, se revaloriza el estudio y, por tanto, el trabajo deja de ocupar la posición central en el esquema de vida que se le impone al niño/a.

Por otro lado, se interviene en la relación niño-escuela (1). Se busca compensar las deficiencias acumuladas por el niño/a en relación al estudio y también trata de adaptar el entorno pedagógico a una necesidad de aprendizaje distinta. Se utiliza a la propia escuela como plataforma para crear una nueva relación niño-familia-escuela. Finalmente, cuando la intervención adquiere una cierta continuidad y escala, comienza a ser social e institucionalmente visible, por lo que es posible crear redes de contención de distintos tipos, que expanden la protección de los derechos del niño/a.

Toda esta acumulación de transformaciones en cascada, permite crear un nuevo entorno social, familiar, escolar e institucional, que posibilita una erradicación progresiva del trabajo infantil. Y aún en aquellos casos en que no se logre que el niño/a abandone el trabajo, la retención dentro del circuito formal de educación, produce a medio-largo plazo que mejoren sus posibilidades de inclusión social y laboral positiva, evitando así que cuando sean adultos, reproduzcan el círculo vicioso de pobreza/exclusión que genera más pobreza y desde allí, más trabajo infantil.

(1) Esta cuestión está siendo ampliamente discutida por instituciones especializadas, expertos y responsables de educación en América Latina. A título de ejemplo, ver "Equidad educativa y desigualdad Social", Néstor López, IIPE-UNESCO, Sede Regional Buenos Aires.

Educación eficaz:

Para que este proceso anteriormente descrito pueda funcionar de manera eficaz, es necesario cumplir algunas condiciones mínimas:

  • La escolarización debe ser sostenida y sostenible. Sostenida porque tiene que perdurar en el tiempo para dar lugar a que los procesos de cambio que se generan en el propio niño/a y en su entorno, se produzcan y se consoliden. Sostenible, porque hay que generar garantías de que la inserción o mantenimiento del niño/a en el sistema formal de educación, no depende sólo de factores externos al propio proceso de escolarización.
  • La educación a la que accede el niño/a en su escolarización debe tener un mínimo de calidad, de excelencia, a fin de asegurar posibilidades reales de continuidad de estudios o formación ocupacional que le permita un acceso digno al mundo laboral. De otra forma, sólo se lograría retrasar el ingreso a la exclusión y/o trabajo infantil y adolescente. En otras palabras, resulta claro que mientras más calidad tenga la oferta educativa a la que accedan los niños/as, más efectiva resulta la estrategia de erradicación y se generan mejores oportunidades de inclusión social y laboral.
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